La miseria del historicismo

” La vida y el mundo son el sueño de un dios ebrio, que escapa silencioso del banquete divino y se va a dormir a una estrella solitaria, ignorando que crea cuanto sueña… Y las imágenes de ese sueño se presentan, ahora con una abigarrada extravagancia, ahora armoniosas y razonables… La Ilíada, Platón, la batalla de Maratón, la Venus de Médicis, el Munster de Estrasburgo, la Revolución Francesa, Hegel, los barcos de vapor, son pensamientos desprendidos de ese largo sueño. Pero un día el dios despertará frotándose los ojos adormilados y sonreirá, y nuestro mundo se hundirá en la nada sin haber existido jamás. “
Heinrich Heine

Pascal : “Nos gusta más la caza que la presa.”

Ser radical es atacar las cosas en la raíz: mas para el hombre la raíz es el hombre mismo. La prueba evidente del radicalismo de la teoría alemana [...] es que parte de la superación de la religión. La crítica de la religión desemboca en la doctrina de que el hombre es el ser supremo para el hombre, finaliza, por tanto, en el imperativo categórico de abolir todas las relaciones en las que el hombre sea una criatura degradada, esclavizada, abandonada, despreciada [...].

Karl Marx.: Zur Kritik der hegelschen Rechtsphilosophie, introducción en Die Frühschriften, S. Landschut (ed.), Stuttgart, 1968, p. 216

“el peor humorismo es el que hace reír”

“Un necio es quien osa jactarse de que le sonríe mucho la fortuna y tiene suerte en todas las cosas… la fortuna es un signo de la fugacidad de las cosas y una señal de que Dios se despreocupa del hombre… A quien el diablo quiere engañar, le da felicidad y mucha riqueza. La paciencia es mejor en la pobreza que toda la felicidad, la riqueza y los bienes del mundo… nunca han existido necios más grandes que los que aquí siempre tuvieron felicidad” La Nave de los Necios (p. 112)

Diferencias o contradicciones

“Nada tan penoso como ver a alguién que discute con otro  basándose en razones y explicaciones y pone todo su empeño en convencerle, creyendo que únicamente tiene que dirigirse a su inteligencia: y al fin descubre que su interlocutor no quiere entender; que tenía que dirigirse también a su voluntad, la cual cierra sus puertas a la verdad y planta, de propósito, toda clase de malentendidos, ardides y sofismas, atrincherandose detrás de la inteligencia y de las supuestas limitaciones de esta. No tendrá el menor éxito: Razones y pruebas contra la voluntad son como si un fantasma de sombra golpease una roca”

El mundo como voluntad y representación, vol. I, capítulo XIX.